24 de abril
En el Desayuno Escudo de este mes, organizado por el Grupo Prestomedia y la colaboración del Foro de Cultura, de Seguridad y Defensa del CFG, se ha tratado sobre “El regreso de la guerra”. El ponente ha sido el Almirante (R) Juan Rodríguez Garat, autor del libro: Tambores de guerra. Contra el desarme moral y militar de España.
Se tocaron diferentes puntos de la situación actual. Respecto de la guerra de Ucrania explicó que “la humanidad lleva toda su historia tratando de derribar al segundo jinete del apocalipsis”. Pero en la larga batalla que libramos contra la guerra, sostiene que “vamos perdiendo”. “La guerra ha vuelto, dirán algunos, pero no se ha ido nunca”, apuntó.
La guerra de Ucrania está cambiando el escenario internacional, según el Almirante: “El orden que se creó después de la Segunda Guerra Mundial preveía que las grandes potencias vencedoras serían los pastores del mundo, los que impedirían que los lobos atacaran a las ovejas”. Y destacó que “es la primera vez que el pastor se quiere comer a una oveja”. “Hemos vuelto al derecho de conquista”, añadió.
Se disertó también sobre la disuasión nuclear, considerando que este segundo pilar ha caído: “Todos creíamos que el arma nuclear era un mal, pero los militares al menos pensábamos que era un mal necesario. El temor a las armas nucleares ha mantenido al mundo libre de guerras destructivas. Aunque el Tratado de No Proliferación, el que establece el régimen de la disuasión nuclear en el mundo, constituye un orden injusto que permite que las grandes potencias tengan armas nucleares y el resto no”.
“Y el último pilar que está todavía tambaleándose —dijo el Almirante —, pero que podría venirse abajo en cualquier momento es el de la Alianza Atlántica. A consecuencia de la guerra de Ucrania, Trump ha tenido que escoger aliados y en este momento parece que ha optado por Rusia”.
Cuando caen todos los pilares de seguridad, ¿qué nos queda?, se pregunta Rodríguez Garat: “Lo único que nos puede hacer sentir seguros en tiempos turbulentos como estos es el ‘Si vis pacem para bellum’”. “El mundo se está rearmando, hemos excedido con creces el presupuesto de defensa de la Guerra Fría y seguimos por ese camino”, apunta.
Sobre las posibles soluciones al conflicto de Ucrania para el Almirante alerta de que Rusia necesita ganar esta guerra porque de lo contrario caería el régimen de Putin, pero la solución militar no parece sencilla.
Finalmente reflexionó sobre el papel de España en este escenario: “Para que España sea más fuerte hay que acordarse de Clausewitz. El poder militar de una nación depende de un triángulo en el que están el liderazgo, el pueblo y el ejército. Esto vale para el siglo XVIII, pero hoy día ha cambiado completamente”.
A juicio del Almirante, “es el pueblo el que tiene el poder” en los tres lados del triángulo. “Necesitamos tomar conciencia de que si queremos estadistas a cargo de nuestras naciones tendremos que elegirlos. Es el pueblo quien tiene que entender que las armas sirven de poco si no está dispuesto a empuñarlas. Y es el pueblo quien debe decidir si se quiere un ejército preparado”, afirma. “En España faltan conciencia nacional, educación sobre el asunto y cultura de defensa”, sentencia.
