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COMO SI TODO FUERA UN MILAGRO

17 febrero

El Club acogió un desayuno con el escritor y formador Daniel Lumera con motivo de la presentación de su nuevo libro, Como si todo fuera un milagro, una obra que el autor define como el proyecto más ambicioso de su trayectoria y que propone una reflexión profunda sobre la forma en que vivimos, pensamos y nos relacionamos.

Durante el encuentro, Lumera explicó que el libro no pretende ser una guía de bienestar convencional, sino una invitación a cuestionar los modelos de éxito y felicidad que dominan la sociedad actual. Según el autor, buena parte del malestar contemporáneo —reflejado en el aumento de la ansiedad y la depresión— nace de intentar encajar en expectativas que no responden a nuestra verdadera naturaleza. “Vivimos persiguiendo objetivos que muchas veces no hemos elegido realmente”, señaló.

Uno de los ejes centrales de su reflexión es la crítica al modelo mental predominante, basado en la competencia. Lumera subrayó que, mientras la vida en la Tierra funciona a través de sistemas de cooperación —como ocurre con los polinizadores, los bosques o los cetáceos—, el ser humano ha desarrollado dinámicas que, en ocasiones, terminan dañando los propios equilibrios que sostienen la vida.

En este contexto, el autor reivindica la gentileza como una herramienta de transformación social. Lejos de entenderla como debilidad, la plantea como una actitud capaz de generar entornos más saludables tanto en el ámbito profesional como en el social. En el mundo del trabajo, defendió un liderazgo más inclusivo, basado en la confianza y en la comprensión del error como parte del aprendizaje. Asimismo, destacó que, para las nuevas generaciones, especialmente la Generación Z, el trabajo necesita estar conectado con valores y propósito.

Lumera también propone recuperar la capacidad de asombro, una facultad que considera esencial para volver a relacionarnos con la realidad de forma auténtica. En el libro desarrolla el concepto de los “seis carismas”, situando el asombro como punto de partida para superar las proyecciones de miedo o deseo que, según explica, distorsionan nuestra percepción y nuestras relaciones.

Otro de los aspectos abordados durante la conversación fue la diferencia entre mindfulness y meditación profunda. Mientras el primero se centra en la atención plena, Lumera propone la meditación como una práctica orientada a desarrollar claridad mental y creatividad. A través de ella, sostiene, es posible liberar cargas emocionales —muchas vinculadas a decisiones no tomadas o a la dificultad de poner límites— y recuperar una relación más honesta con la propia vida.

El autor concluyó señalando que Como si todo fuera un milagro es un libro pensado no solo para ser leído, sino también para ser practicado. “Una obra cobra sentido cuando se traduce en decisiones concretas y cambios reales en la forma de vivir”, afirmó.